
La importancia de crear entornos urbanos amigables mediante la integración de la naturaleza en las ciudades es una cuestión prioritaria en la agenda europea. Hay poblaciones que están llevando la delantera en la aplicación de políticas medioambientales y Vitoria-Gasteiz es un buen ejemplo de ello. La capital del País Vasco ha recibido numerosos galardones internacionales que atestiguan sus esfuerzos para ser una ciudad verde: European Green Capital 2012, Global Green City 2019 o la certificación Biosphere Responsible Tourism. Tras su adhesión al Club Ecoturismo en España, se ha convertido además en el primer destino de ecoturismo urbano certificado de España.
El municipio cuenta con 42 m2 de zonas verdes por habitante, entre las que destaca el emblemático parque de la Florida, creado en 1820 inspirándose en los jardines románticos franceses de la época, con un trazado casi laberíntico de senderos. También es toda una experiencia visitar el Anillo Verde que rodea la urbe, un conjunto de parques, que tiene su origen en un proyecto de restauración ambiental iniciado en 1993. Esta iniciativa ha transformado la periferia degradada en un entorno natural de alto valor ecológico y en la principal zona recreativa de la ciudad.
Además de la naturaleza, la cultura ocupa una parte importante de la vida de la ciudadanía vitoriana, siendo el Museo de Bellas Artes de Álava una de las pinacotecas más visitadas. Se ubica en un palacio de estilo ecléctico construido en 1912 -con elementos decorativos barrocos, románicos y neovascos-. El museo está dedicado al arte español de los siglos XVIII y XIX y, de forma más especializada, al arte vasco del periodo 1850-1950, con una destacada selección de obras de costumbrismo vasco. La pinacoteca exhibe pinturas de Darío de Regoyos, Ignacio Díaz Olano, Francisco Iturrino, Josep María Sert y Ángel Olarte, entre otros.
En una ciudad en la que las distancias no existen, es fácil acercarse a una de las numerosas zonas en las que poder comer platos sofisticados de la llamada “nueva cocina vasca”, degustar recetas tradicionales preparadas con productos de temporada o ir de pintxos. Al igual que en otros municipios vascos, la tradición de los pintxos está muy enraizada entre la población local. De hecho, hay varias rutas por toda la ciudad para probar las mejores miniaturas de cada establecimiento. Con todo ello, Vitoria-Gasteiz brinda una oferta de naturaleza-cultura-gastronomía muy completa para pasar unos días envidiables en la capital, siendo una parada obligada para cualquiera que tenga planeado visitar el País Vasco.
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