
Fundada en 1935, Villaflores se ha convertido en un referente en el País Vasco en todo lo relativo al arte floral. En su larga y próspera trayectoria, esta empresa familiar ha tenido la oportunidad de decorar hoteles tan importantes como el María Cristina o Lasala Plaza, el Château D’Arcangues y Château Brindos, hogares de miembros de la alta sociedad que veraneaban en San Sebastián y espacios históricos dedicados a la celebración de eventos como el Palacio de Miramar, el Castillo de Arteaga o el Palacio de Murguía.
Uno de sus principales campos de actuación es la decoración nupcial -iglesias, ayuntamientos, restaurantes y fincas-, adaptada a las últimas tendencias, al gusto de las parejas y a la estética de cada boda, teniendo como preceptos la sensibilidad, la observación, la creatividad, la funcionalidad, el estudio del color y el respeto por la naturaleza.
En lo relativo al arte floral aplicado a entornos corporativos, son cada vez más las empresas que entienden la importancia de introducir elementos naturales en ambientes laborales, logrando no solo estancias más bellas, sino también bienestar entre empleados y clientes. En este campo Villaflores ha trabajado con referentes de primera: el hotel Lasala Plaza, la Diputación Foral de Gipuzkoa, el Palacio de Congresos del Kursaal, la empresa Orona, la marca de champagne Perrier-Jouët, la firma de joyería francesa Mauboussin, el museo San Telmo, el restaurante Bokado del Aquarium de San Sebastián, el Parque Científico y Tecnológico de Gipuzkoa, la compañía de servicios financieros Barclays o el Festival de Cine de San Sebastián. Y vinculado al séptimo arte, la floristería se encargó también de toda la decoración floral y vegetal de la película ‘Rifkin’s Festival’ de Woody Allen, rodada en el País Vasco.
Algunas de las actuaciones para corporaciones son temporales -decoración de un congreso o una reunión directiva-, mientras que incrementa el número de firmas que opta por tener vegetación de forma permanente en distintos puntos de la empresa. En estos casos, Villaflores utiliza plantas adaptadas a la luz de cada oficina resistentes a varios días de sequía. Hay firmas que disponen de poco espacio donde incorporar vegetación; ante este escenario lo ideal son los jardines verticales; y si además se busca que no requieran mantenimiento, es recomendable que las plantas estén liofilizadas -proceso que sustituye la savia por una solución de glicerina-. Villaflores ha instalado recientemente dos murales liofilizados: uno en la central del Grupo Uvesco y otro en Salto Systems, para quienes adicionalmente ha creado un llamativo árbol natural de 4 m de altura con flores artificiales. Desde BASQUE LUXURY también hemos apostado por Villaflores para el diseño del bosque de bambúes que da vida al jardín de nuestro estudio. Su actuación demuestra lo que esta floristería proclama con determinación: que la vegetación mejora la concentración, promueve la calma en el ambiente, fomenta el desarrollo creativo y ayuda a sentirse más conectado con la naturaleza.
Para los interesados en aprender acerca del arte floral, Villaflores dispone de un espacio habilitado para impartir clases de Ikebana, el arte japonés que engloba la disposición de flores de forma decorativa a fin de transmitir una idea mística de la perfección.
Villaflores
Avenida Sancho el Sabio 19, San Sebastián.
Tel.: +34 943 462 621