
Situado en el corazón de Rioja Alavesa, en el hotel Palacio de Samaniego, propiedad de la familia Rothschild, el restaurante Tierra y Vino se ha convertido en un referente de la alta cocina en el País Vasco. El viaje gastronómico comienza en su huerto, donde los comensales son invitados a descubrir la amplia variedad de hortalizas y plantas aromáticas que cultivan para su uso en cocina. Una vez en palacio, los clientes se topan con un interior que ha sido cuidadosamente rehabilitado por LVG Arquitectura y Vila Studio. En la recepción y en los comedores del restaurante llama la atención la exquisita decoración, que combina armónicamente la estructura original de piedra del edificio, del siglo XVIII, con muebles de autor y obras de arte traídas de todo el mundo: una colección de jarrones de distintos estilos y épocas, con gran presencia de cerámicas y cristales de Murano, accesorios indígenas, escultopinturas de papel y aluminio, y mesas de madera reciclada diseñadas en forma de almazuela por el ebanista francés Mathisse Dalstein.
Al frente de los fogones del palacio está el chef Bruno Coelho quien, tras ocho años en el vecino hotel Marqués de Riscal -primero como jefe de partida, después como sous-chef y finalmente como jefe de cocina-, abordó el gran reto de diseñar y dirigir la experiencia gastronómica de Tierra y Vino.
Para los comedores interiores Coelho propone un menú degustación llamado Edmond -nombre que hacer referencia al Barón Edmond de Rothschild- y una impecable carta que se alimenta de todo el repertorio de los alrededores, con especialidades ibéricas y vascas revisadas desde el respeto a las técnicas francesas. En el menú Edmond, que cambia cada temporada, los comensales pueden encontrarse con platos como: carpaccio de corvina con nabo y algas; bonito con tomate y almendra; calabacín braseado con codorniz y kéfir; vieira y cordero en pilpil de cacahuete; rodaballo braseado con ortiga y ramallo de mar; cordero con milhojas de berenjena; pichón con setas trompeta y mole; manzana a la sidra de hielo; o kizkilurrin con brevas y nuez negra. La carta sorprende con delicias como el calabacín braseado con raviolis de faisán, el cabracho al pilpil de almendra y suquet, el jabalí con habitas y apionabo, el pato en texturas con coliflor, o la pera negra con helado de kéfir.

El espacio exterior del restaurante, bautizado El Jardín de Ariane -homenajeando a la Baronesa Ariane de Rothschild, impulsora de la creación de este alojamiento-, es un remanso de paz al abrigo de una pérgola. Para esta idílica terraza ajardinada el chef ha diseñado una carta más accesible con especialidades regionales elaboradas con materia prima local: ensalada de remolacha, croquetas de setas e Idiazábal, merluza al estilo de Orio, solomillo a la parrilla o entremet de chocolate.
Orquestando sala y terraza están Miren Ormazabal y su equipo, quienes guían a los comensales con un servicio muy personal. Esa cercanía con la que acogen a los clientes, manteniendo los más altos estándares de servicio, es lo que caracteriza a este palacio, que transmite la sensación de ser una casa familiar. Ormazabal es también la encargada de orientar a los clientes en la elección del vino. La familia Rothschild es dueña de numerosas bodegas -Château Clarke, Amistà, Château des Laurets, Château de Malengin, Champagne Barons de Rothschild y Château Malmaison en Francia, Flechas de los Andes en Argentina, Rimapere y Akarua en Nueva Zelanda, Rupert & Rothschild Vignerons en Sudáfrica, y Macán en Rioja Alavesa-, y por lo tanto la carta de Tierra y Vino se nutre de referencias de estas propiedades, pero también cuenta con etiquetas de los buques insignia de las bodegas más reconocidas del mundo: Castillo de Ygay Gran Reserva Especial 1986, Sierra Cantabria CVC, Remírez de Ganuza Gran Reserva, Las Beatas o Vega Sicilia Único.
Preguntada por su visión de este hotel gastronómico, la Baronesa Ariane de Rothschild nos responde de esta forma: “Con el Palacio de Samaniego he querido ofrecer una nueva experiencia, inspirada en la forma de vida de mi familia, para añadir belleza y elegancia a esta casa histórica y dar una nueva dimensión al enoturismo en Rioja Alavesa. La gastronomía une y crea puentes entre personas y culturas. Tierra y Vino actúa como nexo de unión entre el territorio vasco y el saber hacer francés, preciso y minucioso: la experiencia es única y sorprendente, con respeto a los productos locales y a los vinos que se sirven”.
Tierra y Vino
Calle Constitución 12, Samaniego.
Tel.: +34 945 660 000