
La baronesa Ariane de Rothschild, presidenta del comité ejecutivo de Edmond de Rothschild Group, adquirió en 2017 el Palacio de Samaniego, en Rioja Alavesa, con el objetivo de crear una estancia hotelera única en la región basada en el estilo de vida de su familia. El arte es precisamente uno de los pilares fundamentales de esta dinastía, y así ha quedado patente en el palacio, que exhibe de forma permanente piezas significativas traídas de todo el mundo de autores tan relevantes como Flo Perkins, Flavio Poli, Gio Ponti, Dominique Puchaine, Pol Quadens, Giuseppe Rivadossi, Timo Sarpaneva, Carlo y Tobia Scarpa, Ettore Sottsass, André Thuret, Jean-Paul van Lith, Gerald Vatrin, Paolo Venini, Tapio Wirkkala o Claudio Zama.
Con estas palabras resume la baronesa su compromiso con el coleccionismo: “El arte está totalmente integrado en el ADN de los Rothschild. Desde el siglo XIX, mi familia ha destacado por su enfoque visionario del mecenazgo cultural, apoyando a artistas ilustres de cada época. Para mí, el arte está vivo. Debe ser visible, accesible y compartido con el mayor número de personas posible”. Siguiendo esta máxima, las nueve acogedoras habitaciones del palacio, así como sus zonas comunes, exhiben para el disfrute de los huéspedes accesorios indígenas, pinturas, esculturas y jarrones de distintos estilos y épocas, con gran presencia de cerámicas y cristales de Murano.
Los artistas franceses Olivier Gagnère, Salvatore Parisi y Jean-Claude Novaro; los italianos Rodolfo Dordoni, Giorgio Ferro, Martino Gamper, Luciano Gaspari y Alessandro Mendini; el alemán Franz Xaver Höller; los estadounidenses Paul Jenkins y Joel Philip Myers; el japonés Yoichi Ohira; los suecos Yngve Ekström y Edvin Öhström; así como la pareja de creadores Monica Guggisberg y Philip Baldwin, cuya carrera iniciaron juntos en Suecia, están presentes en el Palacio de Samaniego a través de sus obras.
El restaurante del hotel, Tierra y Vino, dirigido por el chef Bruno Coelho, también es un espacio dedicado al arte y al arte del buen comer. Rodeadas de vasijas y esculturas, y sobre unas mesas de madera reciclada diseñadas en forma de almazuela por el ebanista Mathisse Dalstein, el chef presenta especialidades ibéricas y vascas revisadas desde el respeto a las técnicas francesas. El escabeche de codorniz con espuma de leche y kiwi, el carpacho de viera con almendra y beurre blanc, el cordero al sarmiento con uva, o el kizkilurrin con higos y nueces son algunas de las obras de arte firmadas por Coelho. Todo ello maridado por una colección de vinos nacionales e internacionales de primer nivel, nutrida con referencias de las bodegas propiedad de la familia Rothschild —Château Clarke, Amistà, Château des Laurets, Château de Malengin, Champagne Barons de Rothschild y Château Malmaison de Francia; Flechas de los Andes de Argentina; Rimapere y Akarua de Nueva Zelanda; Rupert & Rothschild Vignerons de Sudáfrica; y Macán de Rioja Alavesa—. “La gastronomía une y crea puentes entre personas y culturas. Tierra y Vino actúa como nexo de unión entre el territorio vasco y el saber hacer francés, preciso y minucioso: la experiencia es única y sorprendente, con respeto a los productos locales y a los vinos que se sirven”, explica la baronesa.

Entre las piezas de cristal que visten el restaurante, encontramos trabajos de Emmanuel Babled, Mario Badioli, Fulvio Bianconi, Stanislaw Borowski, Pierre Charpin, Paolo Crepax, Antonio da Ros o Laura de Santillana dialogando con escultopinturas de Michel Deverne y René Galassi, y con cerámicas de Eric Astoul y Boleslaw Danikowski, creando así un ambiente sofisticado que eleva la vivencia enogastronómica. “Con el Palacio de Samaniego he querido ofrecer una nueva experiencia, inspirada en la forma de vida de mi familia, para añadir belleza y elegancia a esta casa histórica y dar una nueva dimensión al enoturismo en Rioja Alavesa”, concluye la baronesa Rothschild.
Palacio de Samaniego
Calle Constitución 12, Samaniego.
Tel.: +34 945 660 000