
El Palacio Arriluce de Getxo, primer 5***** gran lujo del País Vasco miembro de The Leading Hotels of the World, atesora una amplia y cuidada colección de arte que se despliega por todos los espacios comunes del hotel. Entre sus obras destacan litografías de Alexander Calder, Adolfo Schlosser, Eduardo Arroyo, Javier Virseda y Damien Hirst; grabados de Mitsuo Miura; serigrafías de Victor Vasarely; un gouache de Joan Hernández Pijuan; un fotograbado de Cristina Iglesias; una xilografía y una serigrafía de Agustín Ibarrola; o fotografías de Jon Cazenave. Estas obras modernas y contemporáneas conviven en armonía con piezas históricas: una tabaquera cerámica y jarrones chinos del siglo XVIII, ménsulas y vajilla inglesa del XIX, o un tibor oriental del siglo XX.
Las 49 habitaciones, de estilo residencial contemporáneo, convierten la luz, el color y el arte en protagonistas de una atmósfera serena y elegante. En ellas se pueden contemplar esculturas de Enrique Salamanca, Diego Canogar y Esteban Alberdi; impresiones de Mateo Maté; grabados de Andreas Cellarius y Hendrik Hondius II; escultopinturas de Alberto Palomera; o litografías de Sonia Delaunay.
Esta última artista ocupa un lugar especial en la colección de arte del palacio; tanto es así que el restaurante del alojamiento ha sido bautizado con el nombre Delaunay, y luce fotolitografías, grabados y litografías de la iniciadora del simultaneísmo.

Otro artista esencial del hotel es František Kupka. Su Bar Inglés, que se compone de una antigua biblioteca y de una espectacular capilla —dedicada en la actualidad al universo del champán—, luce el grabado ‘Discos rojos y azules’ de 1911 del impulsor del cubismo órfico.
En los salones y salas de eventos, todos ellos con vistas al mar, se exhiben junto a grabados calcográficos y aguafuertes de Mitsuo Miura, esculturas de Diego Canogar y Alberto Palomera comisionadas para el palacio.
En la planta inferior, un largo pasillo con numerosos aguafuertes de Alfredo Alcaín une las cocinas —visitables por los huéspedes— con el espacio dedicado al bienestar corporal —Neguri Spa & Wellness— y la bodega, que guarda una impecable selección de vinos nacionales e internacionales junto a una escultura de gran formato de Diego Canogar y una serigrafía de Marianne Heske.
Esta exposición artística se integra de forma natural en la arquitectura del edificio, erigido por José Luis Oriol y Manuel María Smith por encargo del marqués de Arriluce en 1912. Construido totalmente en sillería, y situado sobre el escarpe del acantilado, fue diseñado dentro del revivalismo medieval neogótico. Esta imponente construcción destaca por el uso de la piedra procedente de la cercana cantera de Berango y el mármol rojo que se inspira en el estilo reina Ana y el gótico acastillado victoriano; detalles que han sido conservados tras la rehabilitación para su adecuación a la actividad hotelera.
Para prolongar la experiencia cultural más allá del alojamiento, el Palacio Arriluce ofrece a sus huéspedes un barco privado que navega por la ría de Bilbao hasta el Guggenheim y el Museo de Bellas Artes, que este año estrena un nuevo espacio expositivo diseñado por Norman Foster. Un itinerario donde cada escala es una obra de arte.
Palacio Arriluce
Atxekolandeta 15, Getxo.