
La demanda de villas de alto standing para pasar periodos vacacionales en familia o entre amigos se ha disparado los últimos años, en especial tras la pandemia. Sin embargo, la oferta de este tipo de alojamientos no es muy amplia; y menos aún la oferta de villas vacacionales que ofrecen los servicios de lujo que algunos viajeros pueden esperar. Ante esta situación, es cada vez más común la privatización de hoteles boutique, que permiten estar en un entorno íntimo y disfrutar a su vez de los servicios de lujo de un hotel.
En el caso del País Vasco, uno de los alojamientos más demandados para su privatización es el hotel Nafarrola de Bermeo, que puede acomodar a 16 huéspedes en sus ocho acogedoras habitaciones. Situado en un bucólico paraje, en la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, teniendo cerca lugares tan emblemáticos como el islote de San Juan de Gaztelugatxe, Nafarrola se emplaza en un caserío propuesto como monumento, en una zona de presunción arqueológica con dataciones desde 1285. El hotel nació con una clara vocación sostenible: la finca en la que se sitúa ha sido recuperada de una plantación de eucaliptos reconvertida en pastizal, está dotado de fuentes energéticas renovables, tiene un manantial propio para el suministro de agua, se hace un aprovechamiento de residuos orgánicos en compost, emplea amenities de origen 100% orgánico y dispone de una estación de recarga para vehículos eléctricos.
Los dormitorios de Nafarrola, todos ellos diferentes entre sí, tienen una superficie de entre 25 m2 y 45 m2, y cuentan con camas king size, bañeras de hidromasaje, chimeneas de leña y grandes terrazas con vistas a un entorno natural sin igual.

En el comedor principal, los huéspedes pueden dejarse seducir por la gastronomía del chef Gaizka Goikoetxea -que trabajó anteriormente en el prestigioso restaurante Zuberoa-. Su cocina se basa en el uso de productos ecológicos, sostenibles y de cercanía -conservas gourmet, hortalizas, carnes y pescados locales-. El ravioli de txangurro y gambas en su consomé, el bogavante sobre su coral y caviar, el cochinillo confitado a baja temperatura con su chutney y puré de patata, o el pastel de almendra caliente con helado de caramelo y crujiente de pistacho son algunas de sus exquisitas creaciones. Para maridar estos platos, Nafarrola cuenta con una carta de vinos con más de 150 referencias de añadas antiguas, vinos numerados, ecológicos, de cercanía, una colección de la diversidad de txakolis de Bizkaia, así como de los grandes vinos nacionales por excelencia. Recomendamos especialmente visitar la bodega de temperatura controlada del hotel, que se encuentra bajo tierra, en el jardín.
Además de la imprescindible inmersión gastronómica, Nafarrola propone numerosas experiencias para hacer en grupo: dispone de un servicio de alquiler de bicicletas eléctricas, cuenta con un helipuerto propio desde el que despegar para conocer la costa vasca desde el aire, ofrece un servicio de masajes en el bosque, organiza visitas a un estudio de cerámica y tours privados del museo Guggenheim. Sin duda, una opción ideal para descubrir el País Vasco en familia o entre amigos.
Hotel Nafarrola
Barrio Artike 45, Bermeo.
Tel.: +34 613 006 827