
En un entorno incomparable, en la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, se encuentra el estudio de Jesus Mari Lazkano, uno de los artistas contemporáneos más destacados del panorama cultural vasco. En este espacioso atelier de líneas arquitectónicas depuradas, nos topamos con la ficción de un mundo natural, plasmado con gran realismo sobre lienzos de enormes dimensiones. ‘El último hielo’, que es como el artista ha bautizado este grupo de obras, presenta su particular visión de la naturaleza, colocándonos frente a frente con nosotros mismos, haciéndonos cuestionar nuestra propia forma de acercarnos al hecho natural, evidenciando nuestra visión utilitarista de la naturaleza. Su pintura plantea el paisaje, la realidad y el entorno, como un espacio al borde del colapso, de transformarse radicalmente; un futuro paisaje que definitivamente, y si no hacemos nada para remediarlo, dejará de ser como hasta hoy.
Se trata de narraciones fragmentarias que nos dejan sin aliento, conocedoras de su inevitable desaparición, como espectadores de una deriva que nos crea incertidumbre, mezclada con la belleza de los lugares y el placer de su contemplación. Tenso equilibrio entre el orden de lo conocido y lo imposible de su comprensión; lecturas cruzadas, placer y miedo frente a la belleza de lo sublime y la inevitable atracción del abismo.
Al igual que en las obras de Caspar David Friedrich, de quien se dijo que había descubierto “la tragedia del paisaje”, el punto de vista de Lazkano no es una visión complaciente, amable o bucólica, sino que subyace en su perspectiva una profunda búsqueda de lo sublime; una actitud pictórica frente al hecho natural, que indaga en el aspecto sobrehumano del paisaje, su imposibilidad, la incapacidad de comprender, alcanzar y, menos, controlar los fenómenos naturales.
‘El último hielo’ se incorpora, desde un punto de vista plástico, en el debate por la sostenibilidad de nuestras actuaciones en relación con el entorno y la realidad física que estamos transformando. Este debate puede plantearse a nivel exclusivamente científico, político o social, pero en la interrelación entre todos ellos, el aspecto comunicacional, visual y emocional suele quedar al margen. Conocemos los datos de la realidad, pero necesitamos una provocación emocional que nos implique. El arte puede cumplir esa función y, a través de conexiones sensibles, provocar una toma de conciencia e integrarlo en nuestro imaginario colectivo. Todo cambio de paradigma lleva aparejado un corpus visual, que acompaña al cambio conceptual y cultural. Esta exposición ofrece un escenario visual en torno al cual podemos debatir.
Los lienzos de su estudio -que bien merece una visita- se entrelazan con storyboards y dibujos al pastel que cuelgan de las paredes, y que corresponden al cortometraje de animación ‘Natura Fugit’, en el que trabaja actualmente. Se trata de un lenguaje distinto, pero que comparte el mismo mensaje que sus cuadros: una reivindicación de lo que perdemos, de lo que se nos va, del último hielo.
Jesus Mari Lazkano
Tel.: +34 655 713 628


