
La hípica está profundamente ligada al paisaje y a la forma de vida de Gipuzkoa. Más allá del deporte, es una manera de relacionarse con el entorno, de recorrer montes, valles y costas al ritmo de caballo. Entre rutas en plena naturaleza, centros ecuestres repartidos por todo el territorio y un hipódromo con más de un siglo de historia, esta tradición se mantiene viva y en constante evolución.
En verano, el principal escenario ecuestre es el Hipódromo de San Sebastián, inaugurado en 1916. La Copa de Oro, auténtica joya mediática, se celebra cada 15 de agosto y es una cita imprescindible en el calendario internacional. La temporada se completa con otros 14 días de carreras entre junio y septiembre. Además, esta instalación deportiva forma parte de la élite europea al acoger el prestigioso campeonato francés Le Défi du Galop, que refuerza su proyección. También funciona como recinto de entrenamiento: cada día, decenas de caballos se preparan en sus instalaciones para rendir al máximo cuando llega la hora de la salida. Pura sangres, apuestas, pronósticos, preparadores, yoqueis y premios se combinan para ofrecer una experiencia única a aficionados y visitantes.
Más allá del hipódromo, la pasión por estos animales se extiende por toda la provincia, con numerosos centros que ofrecen paseos a caballo: en Zaldibia y Abaltzisketa se puede cabalgar entre hayedos, mientras que en Aia y Lastur los recorridos atraviesan paisajes rurales de gran belleza. En los valles interiores de municipios como Ezkio-Itsaso, Bergara, Arrasate, Oñati o Legazpi, los caballos siguen antiguas cañadas. Hay también escuelas que ofrecen itinerarios, clases y actividades en torno al pottoka, el poni vasco, un símbolo vivo del entorno.
Bidasoa y Oarsoaldea también tienen presencia ecuestre, en localidades como Irun, Oiartzun o Errenteria. En Mutriku se imparten clases de equitación y se organizan rutas guiadas por el Geoparque de la Costa Vasca. En Donostia, clubes como la Real Sociedad Hípica de San Sebastián mantienen viva la afición con formación y paseos. Por su parte, en Urnieta y Usurbil se organizan recorridos a caballo entre caseríos, y en Aretxabaleta es posible bordear el embalse de Urkulu en calesa.
También los asnos juegan un papel importante en Gipuzkoa: en Berastegi, los paseos con burros ofrecen una manera diferente y relajada de conocer el paisaje montañoso, descubriendo el territorio desde otra perspectiva y disfrutando de la naturaleza en buena compañía.
Hípica
Fotografía: Hipódromo de San Sebastián.