
Mi relación con el País Vasco viene de lejos. De hecho, de pequeño viví en Bilbao y, con apenas ocho años, me inicié en la pintura y, además, descubrí los interiores de las casas de la burguesía bilbaína y de las casas de Neguri. Fue un aprendizaje natural, fruto de la curiosidad y la experimentación.
La luz, el paisaje y la fuerza del País Vasco también marcaron mi mirada: aprendí a percibir los espacios con respeto por el entorno, y su historia fue parte de mi formación desde la infancia. La curiosidad y la sensibilidad que despertaron aquellos años me enseñaron a mirar con atención, a encontrar inspiración en lo cotidiano y en lo inesperado y, con el tiempo, se convirtió en una fuente de referencia para mi carrera.
Aquellos eran espacios cuidados, llenos de detalles y piezas únicas… con historia y visión. Hoy los espacios han evolucionado: no es lo mismo diseñar un hotel que una casa, pero sea cual sea el uso, cuando diseñas un espacio de alto nivel, lo que no puede faltar es criterio. Puedes usar materiales nobles, sí, pero también proporción, silencio, equilibrio…
Por eso, creo que el lujo no está en lo que brilla, sino en lo que perdura, en distinguirse del resto sin perder comodidad ni armonía. Que cada espacio cuente una historia propia, observar cómo las personas interactúan con estos y cómo los hacen propios hace que el esfuerzo merezca la pena.
Lázaro Rosa-Violán
Fundador y director creativo de Lázaro Rosa Violán Studio
Fotografía: Lázaro Rosa Violán Studio.