
Soy escritora y artista visual, en mí siempre se ha dado la interrelación de diferentes herramientas de expresión de un modo natural. Todas mis líneas de creación: microrrelato, obra gráfica, poesía visual, ilustración infantil etc. son ramas de un único árbol, cuya raíz es la percepción poética de la existencia.
Esta apertura del ser poético como dinámica de pensamiento, esa identidad móvil íntimamente ligada con el sentimiento de lo fabuloso es la que se respira en el caso de mis relatos, como un modo lúdico de concebirlo todo. Esa consciencia de estar inmersos continuamente en lo maravilloso, en un mundo de prodigios y misterios. Ese respirar el enigma que nos coloca siempre en el camino cabalgando el asombro.
Por medio de la imaginación el hombre vuela sobre sí mismo y sus limitaciones, y esa imaginación origen de lo fabuloso, no es solo un modo de conocimiento sino también la facultad de expresar ese conocimiento a través de los símbolos. Poesía y filosofía culminan en el mito, en el símbolo, la alegoría y la metáfora.
Se encuentran siempre en mis relatos una serie de ingredientes fieles: el juego con las apariencias y el propio lenguaje, la inclusión de lo inquietante como parte de la normalidad, el factor sorpresa, la ironía, el humor como cuestionamiento del orden lineal con el que a veces aparece disecada la vida.
La defensa de la sensibilidad en la mirada me llevó inevitablemente a la poesía como pensamiento en libertad. Percepción que nos devuelve a la humildad, a la desposesión, a la incertidumbre en la limitación de nuestra condición humana. Esencial dinámica abriéndonos al sentimiento de lo fabuloso, de la asombrada mirada ante el universo.
Esa es la poesía que me interesa, la de la humildad que surge de nuestra fragilidad y que libra a la filosofía de la soberbia razón en la que parecía tan cómodamente instalada como gran diosa en su análisis del ser. Desde la naturaleza abierta de este vivir poético, concibo el ser en su inaprensible esencia de mutabilidad y discontinuidad en medio de los otros, desde la maravillosa indigencia de saberme nómada de mí misma, milenaria peregrina que balbucea en medio de espejismos. Metafísica poética asumiendo la luz y la noche que somos.
Desde hace años mi trabajo como escritora ha ido paralelo al de mi obra gráfica, especialmente en el campo de la poesía visual y la obra gráfica.
En mi poesía visual tanto el poema objeto como la fotografía, parten de la percepción poética de la realidad como universo susceptible de fabulación, como forma de narración múltiple del mundo, que persigue conferir a lo contemplado otra representación, otro significado ante nuestros ojos. Significado en mi caso, crítico con la barbarie y deshumanización de nuestro tiempo.
Cuantas veces me preguntan por la definición de mis poemas visuales, acostumbro a responder que el poema visual es esa imagen concisa y rotunda cual microrrelato, conseguida en mi caso por medios infográficos y fotográficos, que potencia al máximo la expresividad de su significado simbólico.
En cambio, en mi obra gráfica es esencial el color y la luz como estructura expresiva formal, abstracción lírica en la que encuadraría su espíritu. También una suerte de geometría armónica para el sosiego y la serenidad. Persigo la conclusión estética de cada obra gráfica como posibilidad de emocionar la mirada del receptor.
Julia Otxoa
Escritora (Premio Euskadi de Literatura 2024)