
El Festival Internacional de Cine de San Sebastián es uno de los eventos anuales más relevantes del País Vasco. Este certamen se ha celebrado ininterrumpidamente desde 1953, presentando algunas de las mejores películas de la historia, y reuniendo a los nombres más destacados del celuloide.
Concebido como una Semana Internacional de Cine, con vocación cinematográfica y comercial, no tardó en conseguir el reconocimiento de Categoría B (no competitivo) por la Federación Internacional de Asociaciones de Productores de Films, gracias al éxito cosechado en su primera edición. Así, al año siguiente, pasó a denominarse Festival Internacional de Cine, y en 1955 la Federación lo reconoció como competitivo y especializado para las películas en color: ya se podían otorgar premios oficiales. Este fue el origen del premio de la Concha, entonces todavía de plata, cuyo reparto debía decidir un jurado internacional.
Cuando en 1957 se le otorgó definitivamente la categoría «A», y la Concha se hizo de oro en las categorías más importantes, habían aparecido los principales iconos del certamen, la referencia desde la que se sigue avanzado hoy en día, es decir, la opción por una corriente aperturista, ajena a los corsés de la censura de aquel momento. America, America de Elia Kazan, El espíritu de la colmena de Víctor Erice, Los lunes al sol de Fernando León de Aranoa o Turtles can fly de Bahman Ghobadi han sido algunas de los films premiados con la Concha de oro a lo largo de estas décadas, claros ejemplos del cine más inquieto y renovador del que pretende ser escaparate el festival.
Desde 1959, se han presentado anualmente retrospectivas dedicadas a grandes cineastas como Terence Davies, Woody Allen, Stanley Kubrik o Bernardo Bertolucci, y retrospectivas temáticas como el retrato de Europa del este en 50 películas, el cine negro americano o el nuevo cine independiente japonés.
En 1986, en justo reconocimiento a quienes tanto han contribuido con sus carreras al mundo del séptimo arte, se instituyó el Premio Donostia, un homenaje de la ciudad que han recibido Gregory Peck, Bette Davis, Susan Sarandon, Al Pacino, Michael Douglas, Jeremy Irons, Anthony Hopkins, John Malkovich, Robert de Niro, Sean Penn, Richard Gere, Meryl Streep, Ian McKellen, Julia Roberts, Glenn Close, Ewan McGregor y Dustin Hoffman, entre otros.
Además de los Premios Donostia, el festival ha atraído desde sus inicios a profesionales del cine que sin duda han dejado su impronta en la ciudad. Federico Fellini, Alfred Hitchcock, Anhony Quinn, Audrey Hepburn, Francis Ford Coppola, Orson Welles, Steven Spielberg, Harrison Ford, Roman Polanski, Sophia Loren o Mel Gibson, por citar algunos, han presentado sus películas en San Sebastián.
Este certamen se presenta como una oportunidad única para disfrutar de largometrajes independientes que a veces no llegan a comercializarse en todo el mundo. Teatros, auditorios, museos, salas de cine y hasta el velódromo de la ciudad proyectan films durante estos días, siendo uno los festivales con mayor número de espectadores.
Además de la oficial, el festival cuenta con otras secciones como Nuevos Directores, Horizontes Latinos, Culinary Zinema o Made in Spain, donde se presentan films temáticos o procedentes de una región específica. A éstas se le suman también otros premios, como el Gran Premio FIPRESCI, o el Premio Jaeger-LeCoultre, así como nuevas iniciativas que van sumándose a la extensa agenda del certamen, como Glocal in Progress, actividad consistente en la proyección de películas europeas en lenguas no hegemónicas en fase de postproducción ante profesionales que pueden contribuir a su circulación internacional. Para los cineastas un entorno tan especializado como el que ofrece el festival, es el idóneo para lograr el apoyo necesario para llevar adelante sus producciones. The Industry Club es el espacio que ofrece la organización para interactuar y trabajar con el objetivo de impulsar la circulación internacional de largometrajes, así como nuevos proyectos.
Ya sea para quienes se cogen días libres para hacer una inmersión en el cine de autor, o para los profesionales de la industria que buscan hacer realidad sus sueños, lo cierto es que el Festival Internacional de Cine de San Sebastián es un lapso mágico para quienes lo viven de cerca. Una experiencia que debe ser probada al menos una vez en la vida. Aunque quienes han participado en el festival, y conocen sus fiestas, proyecciones, encuentros con actores, ruedas de prensa y su siempre glamurosa alfombra roja, saben que al año siguiente volverán, atraídos por la magia del cine.


