
Euskadi – Basque Country Grand Tour es un viaje singular de ocho etapas trazado para vivirlo a la manera que el visitante lo desee, en transporte público o en coche, sintiéndose como en casa. Cada experiencia, cada paisaje y cada sabor están diseñados para disfrutarlos poliki-poliki (poco a poco en euskera). El viaje a través de las ocho etapas que propone el Grand Tour es un inicio, un punto de salida de un mapa de emociones a realizar sin prisas, sin miedo a perderse; una invitación a explorar con la mente abierta y el corazón dispuesto a sentir cada momento, dejándose guiar por los sentidos y el instinto, desde las montañas del poderoso norte, hasta las playas más desafiantes, pasando por los lugares Patrimonio Mundial de la UNESCO y las atracciones más destacadas.
La primera etapa del Grand Tour discurre por la costa, comienza en la Ría de Bilbao y finaliza en uno de los pueblos marineros más visitados, Lekeitio. Déjese sorprender por una experiencia única que captura la esencia acogedora de nuestro destino. Getxo, Sopela, Barrika, Plentzia, Bermeo y Ea son algunos de los municipios que visitará en este itinerario, en el que podrá descubrir hitos históricos, culturales y paisajísticos tan importantes como el museo Guggenheim Bilbao, el Puente Bizkaia -una maravilla de la ingeniería del siglo XIX-, la Reserva de la Biosfera de Urdaibai o el árbol de Gernika -símbolo de las libertades vascas, situado en el jardín de la Casa de Juntas de Gernika-.
El trayecto de la segunda etapa recorre los 86 km que separan a Lekeitio de Zarautz. Picos y valles. Ajetreo marinero y caseríos solitarios. La creatividad de Balenciaga compitiendo con las formas caprichosas del Geoparque de la Costa Vasca. Mar y montaña. Faros y basílicas. Naturaleza y cultura. Verde y azul. Una ruta de contrastes que le lleva de la mano por una tierra singular y plural, parando en Ondarroa, Mutriku, Deba, Azkoitia, Azpeitia, Zestoa y Zumaia, conociendo el legado de figuras universales como Juan Sebastián Elcano o San Ignacio de Loiola. De las cuevas prehistóricas de Deba y las villas pesqueras, a paisajes esculpidos a golpe de viento durante 60 millones de años. El Faro de Santa Catalina de Lekeitio, el Geoparke de la Costa Vasca, el Santuario de Loiola y el museo Cristóbal Balenciaga son algunos de los imprescindibles de este itinerario que recomendamos hacer en tres días.
La tercera etapa comienza en Zarautz y finaliza en San Sebastián, pasando por Orio, Hernani, Astigarraga, Oiartzun, Irun, Hondarribia, Lezo y Pasaia. Aquí podrá saborear la cocina de tradición que le hará viajar en el tiempo. Aquí es donde va a entender que comer es algo más que alimentarse. Aquí la gastronomía es una forma de vivir, de relacionarse, de entender el mundo. Son rituales, costumbres que no estamos dispuestos a perder, casi una liturgia que se oficia con el mismo gusto en las cocinas del txoko -sociedades gastronómicas privadas- y en los grandes templos culinarios. Aquí la sidra no es solo zumo de manzana fermentado. Es compartir mesa y cánticos en una sidrería. Aquí el txakoli y los pintxos, de taberna en taberna, maridan con las casitas de colores del barrio pesquero de Hondarribia. El museo Chillida Leku, las minas de Arditurri y Albaola -la factoría marítima vasca- son algunos de los hitos del camino. Y después de todo esto, ¿a quién no le sienta bien un paseo por la bahía de La Concha de San Sebastián hasta el Peine del Viento?
El cuarto trayecto del Grand Tour empieza en San Sebastián y pasa, entre otros, por Leintz Gatzaga, Tolosa, Ordizia, Segura, Zumarraga y Oñati hasta llegar a Vitoria-Gasteiz. Explore la etapa que conecta la naturaleza con la tradición. Abra los ojos. ¿Ve el prado rebosante de pastos? Mire más allá. A la ermita que se alza sobre la colina. Póngase las botas. ¿Nota la tierra y las hojas bajo sus pies mientras camina por el sendero? Y ahora afine el oído. ¿Escucha el río que serpentea por el valle? Fíjese un poquito más hasta que escuche cómo el viento zarandea las ramas de las hayas, de los robles, de los castaños, de los pinos… ¿A qué huele? A la leña del baserri -caserío en euskera- que se alza majestuoso para romper con la monotonía verde de la pradera. A las alubias de Tolosa que llevan horas cocinándose a fuego bajo. A queso de Idiazabal bien ahumado. Y sabe a sal, la de las salinas de Leintz Gatzaga. A chocolate de Gorrotxategi. Y también a talo, el tradicional pan de maíz vasco, al estilo del Goierri. Esta ruta se saborea despacio para no pasar por alto ni un solo matiz, ni un solo detalle de esa belleza natural que nadie se ha atrevido a tocar y de su riqueza arquitectónica y cultural: el Conjunto Histórico-Artístico de Oñati, los vibrantes mercados de Tolosa y Ordizia -que se celebran desde hace más de siete y cinco siglos respectivamente-, o el santuario imponente de Arantzazu.
Con un recorrido de 130 km, la quinta etapa del Grand Tour da comienzo en la capital vasca, Vitoria-Gasteiz, y transcurre por Elburgo/Burgelu, Alegría Dulantzi, Agurain/Salvatierra, Campezo/Kanpezu, Elvillar/Billar y Elciego hasta llegar a Laguardia. Imagine un combate poético. Un deporte en el que juegan la piel contra la piedra. Una música que compone su melodía con dos palos de madera como único instrumento. Unas raíces centenarias que se extienden por el suelo para dar sabor a un vino único en el mundo. Bertsolaris. Frontón. Txalaparta. Rioja Alavesa. Y dólmenes entre girasoles, hechiceras de leyenda, pinturas enigmáticas que sobreviven desde el románico… hasta la arquitectura imposible de Frank Gehry que viste de titanio la Ciudad del Vino de Elciego. Desde luego, en este tramo no caben los tópicos. Es un baño de tradiciones y escenarios singulares en pleno mar de viñedos, con visitas imprescindibles como la ruta de las iglesias pintadas de la Llanada, la catedral de Santa María o el centro de interpretación de la Vía Verde del Ferrocarril Vasco-Navarro.
¿Y si pudiéramos detener el tiempo y suspendernos, sin prisa por llegar a ninguna parte? Como la piedra arenisca que levanta la villa medieval de Laguardia. Como el vino de Rioja Alavesa que espera paciente a hacerse mayor. Como la sal de Añana que aguarda a que el agua se vaya evaporando para quedarse sola. Como el salto del Nervión deja suspendido en el aire ese río que recorrerá Bizkaia serpenteando rumbo al mar. En Laguardia da inicio esta sexta ruta del Grand Tour que recorre municipios como Leza, Faido/Faidu o Urkabustaiz, hasta llegar a Orduña, y que invita a respirar hondo y detenerse a admirar cada rincón. Asomarse al Balcón de la Rioja para contemplar la belleza de los viñedos y las montañas. O descender al subsuelo de Laguardia, que no solo sirvió de refugio para el vino, sino también para que ciertos conspiradores trazaran sus planes de guerra en momentos clave de la historia. No hay mayor riqueza que el tiempo. Así que olvide el reloj, tome aire y adelante.
La penúltima etapa parte de Orduña y recorre 132 km hasta llegar a Bilbao, parando en Artzinieaga, Balmaseda, el Valle de Carranza, Galdames, Muskiz, Santurtzi y Portugalete. De la arquitectura sencilla y robusta del caserío tradicional vasco, a las formas futuristas de Frank Gehry que retuercen el titanio para dar forma al gran buque insignia de Bilbao. De un parque natural que nos recuerda el pasado del que venimos, a un parque tecnológico en el que se construye cada día el futuro. Está en el tramo en el que el mundo rural y el urbano se dan la mano para regalarnos un recorrido de contrastes infinitos. Pueblos que se conservan intactos desde la época medieval y cascos urbanos que se han reinventado a sí mismos para convertirse en urbes cosmopolitas del siglo XXI. Es muy fácil pasear por Artziniega e imaginar a las personas que recorrían sus calles empedradas en la Edad Media o a la gente de Balmaseda cruzando el majestuoso Puente Viejo que une los dos márgenes del río Cadagua. Sin embargo, si aquellos vizcaínos viajaran al presente y vieran cómo es hoy Bilbao, no podrían ni creer que es cierto. Este es un camino que une el origen y el futuro.
El último tramo del Grand Tour discurre entre Lekeitio y Vitoria-Gasteiz, visitando Markina-Xemein, Ziortza-Bolibar, Elorrio, Durango y Otxandio, entre otros. Cuenta la leyenda que en los bosques de Gorbeia habitaba un personaje de una talla y una fuerza prodigiosa. Era el Basajaun, señor de los bosques y protector de los rebaños, que anunciaba su presencia haciendo sonar con brío sus cencerros. Y en la sierra de Anboto habitaba Mari, reina de la naturaleza y de todos los elementos que la componen. Según la mitología vasca, ella cuidaba de todas las casas que lucían un eguzkilore -carlina- en su puerta, frente a la fuerza del mal de Gaueko -dios de las tinieblas-. Claro que en Euskadi existen más leyendas. De otro tipo. Las que se forjaron entre las paredes de un frontón en Markina-Xemein, conocida como la “Universidad de la pelota vasca”. Allí nacieron las grandes figuras de la cesta punta (Jai Alai) que convirtió este deporte tan nuestro en una disciplina internacional. ¿Se imagina una ruta por todas estas historias dispares y muchas más? Las de los pastores de Urkiola, los pescadores de Lekeitio, los palacios renacentistas de Elorrio o la catedral de Santa María en Vitoria-Gasteiz. Esta última etapa del Grand Tour le invita a recorrer el pulmón verde de Euskadi -visitando los Parques Naturales de Urkiola y Gorbeia, así como el Anillo Verde que rodea la capital- a través de caminos de leyenda.
Euskadi – Basque Country Grand Tour