
La gastronomía es uno de los pilares culturales más enraizados del País Vasco. El saber hacer de los chefs, resultado de la continua experimentación, ha dado pie a la nueva cocina vasca, un hito que no se basa únicamente en las creaciones culinarias, sino también en la ceremonia que rodea cada comida. La tradición de acudir a las sidrerías a principios de cada año, juntarse con la cuadrilla en la sociedad gastronómica, celebrar ocasiones especiales en un restaurante con estrella Michelin o ir de pintxos por los bares de la ciudad son ritos casi sagrados en este territorio.
De la observación de este culto al alimento nació en 2006 Hartea, empresa dedicada a la fabricación manual de platos y centros de mesa de piedra. Su creador y maestro artesano es Joseba Lekuona Yaben, un artista especializado en cantería y formado en técnicas antiguas y aptitudes artísticas aplicadas a la piedra. En sus más de 20 años de experiencia ha restaurado, siguiendo las técnicas tradicionales, chimeneas antiguas, esculturas medievales, capiteles románicos, tallas, heráldicas y hasta pilas bautismales. Su intervención también se ha hecho visible en la arquitectura, ya que ha rehabilitado edificios históricos e incluso proyectando construcciones en piedra.
Hoy en día, Joseba aplica toda su creatividad y técnica a la mejora de la experiencia gastronómica, creando objetos únicos que elevan el comer a la categoría de arte. Sus vajillas y recipientes están hechos de mármol, piedra volcánica, basalto o piedra caliza. El año pasado empezó a comercializar una torre tallada a partir de una única piedra que, a simple vista parece una escultura cilíndrica, pero que en manos de los comensales se convierte en un conjunto de platos de lujo. Este año ha presentado una nueva versión de esta pieza, que respeta la forma exterior de la piedra, obteniendo un resultado de aspecto más orgánico: una piedra que se transforma en vajilla cuando comienza el rito de la comida. Esta propuesta no solo es atractiva a la vista, sino también al tacto, ya que Lekuona crea rugosidades y superficies lisas pulidas que juegan con el sentido del tacto de los comensales. Los platos pueden enfriarse o calentarse, potenciando así las cualidades térmicas del material, consiguiendo que la experiencia culinaria se pueda disfrutar con los cinco sentidos. La ergonomía de los recipientes es otro de los aspectos más relevantes a la hora de definir el diseño: debido al peso del noble material utilizado, cada milímetro es tallado siguiendo las formas de los dedos, la palma de la mano y sus movimientos naturales, facilitando su uso por parte de los comensales y el personal de servicio. Su delicado trabajo está ya presente en algunos de los restaurantes más prestigiosos del País Vasco, y en reconocidas mesas de medio mundo.
Su obsesión por dar un aspecto escultórico a los objetos del día a día lo han llevado, inevitablemente, a dar con formas que se elevan por encima del diseño, alcanzando el campo artístico: una colección de esculturas pétreas que presentó a finales del año pasado en una exposición individual en Pamplona. Mientras se confirman las fechas de nuevas exhibiciones, sus trabajos pueden ser vistos en su taller de Urnieta, donde el artista explica en detalle las técnicas que utiliza, y pueden también adquirirse en la tienda Mimo del Hotel María Cristina de San Sebastián.
Hartea
Tel.: +34 628 552 300

