
Brad Pitt ha regresado al Festival Internacional de Cine de San Sebastián 17 años después de su última visita para presentar Heart of the Beast, la nueva película de David Ayer, incluida fuera de concurso en la Sección Oficial de la 74.ª edición. Una presencia que ha despertado una enorme expectación desde su llegada a la ciudad y que este miércoles ha culminado con la presentación del filme ante los medios.
Durante la rueda de prensa, el actor estadounidense ha hablado también de su estancia en la capital guipuzcoana y de algunos de los momentos que ha podido disfrutar al margen de su agenda profesional. El mar, la gastronomía y, sobre todo, el arte han ocupado un lugar destacado en una visita que le ha permitido reencontrarse con uno de sus grandes referentes: Eduardo Chillida.
«Ha sido maravilloso volver a San Sebastián. He podido pasar un tiempo junto al mar, contemplar magníficas obras de arte —entre ellas, las de mi escultor favorito de todos los tiempos, Eduardo Chillida— y disfrutar de muy buena gastronomía. Ha sido un placer estar aquí», ha señalado Pitt.
La admiración del actor por el artista vasco no es nueva. Ya durante su anterior paso por el Festival, en 2009, cuando acudió junto a Quentin Tarantino para presentar Inglourious Basterds, Pitt visitó Chillida Leku. Diecisiete años después, la obra del escultor vuelve a aparecer ligada a su paso por Euskadi, esta vez a través de sus propias palabras.
Su regreso al Zinemaldia está motivado por Heart of the Beast, un thriller de aventuras dirigido por David Ayer en el que interpreta a James Belmont, un oficial retirado de las Fuerzas Especiales que, tras un accidente aéreo, queda atrapado en la naturaleza salvaje de Alaska junto a su antiguo perro de combate, Odin.
Pitt vuelve así a dejar su particular huella en el Festival, pero también a revelar algo de su relación personal con el País Vasco. Más allá de los focos y las alfombras rojas, su visita ha estado marcada por placeres mucho más sencillos: acercarse al mar, descubrir buena cocina y volver a encontrarse con la obra de quien considera su escultor favorito.
Fotografía: Nico de Assas.

