
Buccellati es una de las firmas de alta joyería más prestigiosas del mundo. Sinónimo de belleza y calidad inigualable, la historia de esta empresa familiar italiana, representada en España en exclusiva por la joyería Montiel de Pamplona, comienza con Mario Buccellati, el fundador de la casa y un visionario, un hombre que fue capaz de entender e interpretar su propia época hasta el punto de superarla. En el proceso, logró forjar un estilo que aún lleva su nombre, más de un siglo después. “El estilo Buccellati es una evolución que nace de su creador, de mi abuelo, Mario, quien dejó una huella muy fuerte en él; posteriormente, cada generación ha aplicado las técnicas de trabajo, el diseño y el estilo Buccellati, reelaborándolos a su manera, pero respetando plenamente el alma de la marca” explica Andrea Buccellati, tercera generación de la saga.
Mario Buccellati nació en Ancona el 29 de abril de 1891. Tras la muerte de su padre, se trasladó con su madre y sus hermanos a la gran Milán de principios del siglo XX. Nada más llegar, consiguió un puesto de aprendiz con los orfebres Beltrami y Besnati, cuyo negocio se situaba en Via Santa Margherita 5, entre la Scala y la Galleria. Fue aquí donde el joven Mario aprendió lo mejor de la tradición orfebre italiana, sus técnicas milenarias y sus materiales. Mario también se instruyó en la gestión de talleres y en la selección de artesanos, a la vez que adquiría conocimientos sobre los gustos de los clientes. Como observador atento y curioso que era, captó el espíritu milanés: ese aire de discreta y digna elegancia, y llegó a ser el principal intérprete de la “milanesidad” en el campo de la orfebrería.
Al final de la Primera Guerra Mundial, Mario decidió que había llegado el momento de crear su propia empresa. Y, con ello, se hizo cargo del negocio de Beltrami y Besnati, y abrió su primera tienda en la misma dirección donde se situaba este negocio. A partir de ese momento comenzó a escribirse una historia de éxito basada en la tradición, la excelencia, la alta calidad y la investigación de materiales, que ha llevado a la casa Buccellati a celebrar recientemente su primer centenario. Desde las primeras obras maestras de Mario hasta las sofisticadas piezas de Andrea, pasando por las suntuosas creaciones de Gianmaria -segunda generación de la saga-, la familia ha reinventado las tradiciones, utilizando la creatividad y la originalidad para aportar innovaciones técnicas, de materiales, de formas y de tipologías, concibiendo joyas únicas e irrepetibles, con motivos originales y exclusivos: saber hacer y creatividad, una combinación que ha hecho que el estilo Buccellati sea famoso e inigualable.

Las manos de los Buccellati y sus artesanos combinan la pasión artesanal con la creatividad italiana, empleando técnicas complejas como el encadenado, el tulle, el lazo, el hilo retorcido y el grabado, para honrar la memoria de los maestros orfebres que les precedieron, al tiempo que forjan un camino para los que vendrán. Estas técnicas son el core de la casa, y una de las razones principales por las que se ha hecho célebre la firma.
El encadenado es la unión de elementos compositivos en la parte posterior de la joya mediante pequeños eslabones, con el fin de obtener la máxima flexibilidad. Este método permitió a Mario crear sus famosas pulseras de plata forradas de oro.
El tulle o ‘nido de abeja’ (alveolado) es una técnica particular de calado que consiste en perforar la lámina con una sierra para metales hasta crear una red de pequeños agujeros poligonales. Esta red puede enriquecerse con aplicaciones en oro o piedras preciosas. Para obtener la perfección y la regularidad del diseño, cada celda debe repasarse con una sierra de mano al menos cinco veces. Se trata de un proceso laborioso, que requiere una gran habilidad y un nivel extremo de precisión en su ejecución.
Para el sistema del lazo, Mario se inspiró en los refinados bordados venecianos realizados con agujas de Burano, cuyos patrones transponía mediante un delicado método de perforación. El efecto resultante es el de un suave encaje, obtenido mediante la creación de espacios vacíos de formas geométricas o de hojas, perforadas a mano en el metal siguiendo patrones enriquecidos por incisiones o gemas, que recuerdan a los suaves y ligeros bordados de encaje.
El filo ritorto o hilo retorcido es una técnica de trabajo en la que se utiliza una herramienta especial para extruir el oro, transformándolo en un fino hilo que luego se retuerce sobre sí mismo.
En cuanto al grabado, Buccellati emplea cinco técnicas diferentes: rigato, segrinato, telato, ornato y modellato. El rigato consiste en grabar muchas líneas finas paralelas entre sí, lo que crea un brillo sedoso que recuerda a las estructuras textiles -el efecto rigato es una característica clave de la colección Macri, una de las líneas icónicas de la marca-. El segrinato es un estilo entrelazado de grabado de trama densa que requiere un trabajo muy laborioso; la textura se produce grabando puntos cruzados, superpuestos y multidireccionales, consiguiendo una luminosidad delicada y ligera que recuerda al terciopelo -muchas de las creaciones naturalistas de Gianmaria, que representan peonías, begonias y anémonas, se realizaron con esta técnica particular-. El efecto telato se logra grabando líneas que se cruzan en ángulo recto, para crear un efecto muy similar al de la textura del lino. El ornato es un motivo ornamental que se hace eco de los patrones dorados de los ricos brocados, damascos y encajes, que eran lujos renacentistas de gran valor y símbolos del prestigio cortesano europeo. Por último, el modellato es la técnica más compleja, en la que se reproducen formas ornamentales para crear un efecto tridimensional en alto relieve. Se utiliza a menudo en diseños de temática naturalista que contienen hojas y flores. Mario utilizó el modellato para rendir homenaje a los grandes escultores orfebres del Renacimiento.
Estas técnicas han lanzado a Buccellati a lo más alto de la alta joyería, y con ello la marca también ha estado vinculada a grandes nombres de la moda, el arte, la política y la aristocracia, como Joe Patterson, Elisa Sedanoui, Carolyn Murphy, Zhang Ziyi, Gregory Peck, Jacques Chirac, Marcello Mastroianni, Anouk Aimé, Helmut Newton, Peter Lindbergh o Beatrice Borromeo. Asimismo, el trabajo de la firma ha sido reconocido por importantes instituciones como los Museos del Kremlin de Moscú o el Instituto Smithsoniano de Washington, quienes han dedicado exposiciones antológicas a Buccellati, una casa que ha sabido conservar su identidad estilística desde hace más de cien años.
Buccellati
Montiel Joyero
Avenida Carlos III 50, Pamplona.
Tel.: +34 948 233 099